Diversos estudios han demostrado, una y otra vez, que reducir el consumo de harinas refinadas y consumir carbohidratos saludables, mejoran considerablemente nuestra salud.

No por nada, a las personas que padecen celiaquía (intolerancia al trigo, avena, centeno y cebada) los llaman “personas de intestinos inteligentes”

Durante miles de años las personas han consumido harinas, ya sea pan, galletas, pastas, etcétera, y muchos se extrañan de ésta enfermedad que “apareció recientemente”. Lo cierto es que por los procesos que les aplican a los diversos cereales con los que se fabrica harina, éstos se han vuelto tóxicos y letales para el organismo.

No es que la enfermedad no haya existido hasta la actualidad, sino que la gente fallecía de diversos tipos de cáncer que afectaban directamente al sistema digestivo. Se creía que era una cuestión hereditaria, hasta que descubrieron ésta verdadera causa.

Celíaco o no, dejar de consumir harinas refinadas, aporta muchos beneficios.

Beneficios:

  1. Ideal para las personas con sobrepeso, contribuye a adelgazar rápidamente sin comer menos.
  1. Sensación de saciedad. Al no comer harinas y alimentarte de otras cosas como infusiones, yogur, frutas, frutos secos, etcétera, tu sensación de saciedad será mayor. Lo que lleva a picar menos entre comidas.
  1. El nivel de triglicéridos en sangre se reduce considerablemente, ya que el hígado crea grasa a partir de la glucosa proveniente de éstos carbohidratos.
  1. Crece el nivel de colesterol bueno.
  1. Niveles de insulina estables, lo que reduce la posibilidad de complicaciones de salud.
  1. Normaliza la presión sanguínea.
  1. Reducción considerable del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  1. En personas pre-diabéticas o propensas a sufrir diabetes adquirida, hay mucha probabilidad de tener la enfermedad bajo control, incluso sin medicación.

¿Qué sucede en tu cuerpo si dejas de comer harinas?

El 75% de alimentos de consumo diario preparado o prefabricados contiene harina. Y no es para menos, su alto contenido en fibra, vitamina A, B1, B5, C, E y K, lo convierten en un alimento ideal. Sin embargo, las harinas empleadas, en su mayoría son refinadas y, es aquí donde se puede convertir en un alimento perjudicial para el organismo, ya que pierden todas sus propiedades.

El consumo excesivo de alimentos refinados está relacionado a padecimientos y trastornos incluyendo enfermedades graves, como el cáncer.

Las harinas refinadas principalmente pueden ocasionar desde problemas de hipertensión, mucosidad y flemas, hasta diabetes, debido al proceso que sufren los granos, dando por resultado un compuesto llamado “aloxano” el cual es altamente perjudicial y curiosamente es el compuesto principal de los panes.

Los antojos desaparecerán y el peso se regula

La harina de trigo contiene una propiedad llamada gliadina, esta se encarga de llevar una señal al cerebro que a su vez activa el apetito. Vale recordar también que la harina refinada que contienen los alimentos, suele contener cantidades elevadas de azúcar, este efecto aumenta la glucemia y por tanto el apetito aparece de inmediato.

En resumen, dejar el consumo de harinas refinadas reduce tu peso y te permite controlarlo a voluntad.

Aceleración del metabolismo.

Diversos estudios demostraron que si se deja de consumir harina el metabolismo se acelera y el índice de glucemia baja. En otras palabras, la digestión es más rápida y el aumento de presión arterial es casi nulo.

La harina contiene un componente llamado lecitina que provoca inflamación en el revestimiento del intestino y crea fisuras entre células.

La harina refinada o industrial tiende a perder hasta el 80% de su fibra. Sin este componente la persona termina consumiendo carbohidratos de liberación rápida, que perjudica al estómago.

Nivel de colesterol bajo.

Si dejas de comer harinas el colesterol que circula por el cuerpo se mantiene a niveles bajos, lo que evita trastornos cardíacos como infartos, o bien, los temibles accidentes cerebrovasculares.

El colesterol “malo” LDL se mantiene a niveles bajos y el bueno (HDL) predomina.

El PH equilibrado

El cuerpo mantiene con máximo cuidado el equilibrio de PH interno, cualquier alteración que provoque su cambio tiene consecuencias leves o graves.

El PH normal del cuerpo es de 7.4. Consumir harinas obliga al cuerpo a quitar el calcio de los huesos para preservar el equilibrio.

En consecuencia, las probabilidades de padecer osteoporosis se elevan. Básicamente los huesos se van degenerando, pierden su densidad y las fracturas suceden con más frecuencia. Evitar la harina industrial es una de las medidas para contrarrestar este efecto.

Harinas refinadas y azúcar

Según expertos, al ingerir harinas refinadas el cuerpo capta azúcar en exceso dentro de las células. Esto puede modificar el transporte de los nutrientes y provocar lesiones celulares.

A nivel orgánico, se alteran muchas funciones metabólicas y hormonales; a nivel cerebral ocurre otro problema, actúa con quimiorreceptores que a corto o largo plazo pueden llegar a desarrollar una dependencia, al igual que con las drogas.

Harinas integrales.

Las harinas integrales proporcionan energía en forma gradual, sin desequilibrar los niveles de glucosa en la sangre.

Sus calorías son metabolizadas por el hígado, transformadas en glucosa y distribuidas en el organismo en forma de energía que se libera conforme el cuerpo lo necesita.

En cambio, para obtener harinas blancas, los cereales experimentan un proceso de molienda y refinamiento que implica aplastar y trocear los granos enteros para despojarlos del salvado (rico en fibra) y del germen (que contiene vitaminas, proteínas, minerales y grasas insaturadas).

Luego del proceso, solo quedan los hidratos de carbono, que convierten a las harinas blancas o refinadas en un alimento pobre desde el punto de vista nutricional.

En resumen, podemos afirmar que dejar de consumir harinas refinadas aportará muchos beneficios a tu salud, como te mostramos en éste artículo.

Contrario a lo que se creé, las harinas no sacian, al contrario, dan mayor sensación de hambre.

Por lo que te recomendamos suplantarlas. Hoy en día, puedes encontrar muchísimos productos libres de ellas.

Durante el día, en vez de picar galletas o pan, puedes comer leche con un mix de cereales, ensalada de frutas, yogur con frutas frescas, deshidratadas y frutos secos. Si necesitas algo más sustancioso, puedes optar por galletas de arroz, o pan integral.

En dietéticas y tiendas naturistas, puedes conseguir infinidad de harinas sanas para preparar tus propias recetas.

Los frijoles de todo tipo, son una excelente fuente de carbohidratos sanos y de lenta absorción, lo que te aportará energía por mayor tiempo.

Ahora que leíste éste artículo, anímate a dejar las harinas y comprueba los resultados por ti mismo/a.