Crear un pequeño huerto en casa, es una tarea que puede resultar muy satisfactoria, divertida y enriquecedora. Ya sea que lo hagas en tu patio, en tu balcón, o en tu terraza, la práctica de la agricultura doméstica, nos va a aportar muchos beneficios como:

  • Reduce el estrés al ser una actividad relajante y divertida. Disponer de un pequeño huerto en nuestro hogar, va a suponer una vía de escape frente al asfalto, el cemento, el ruido, la contaminación y también frente al estrés y las preocupaciones.
  • Potencia nuestra capacidad de observar y entender la naturaleza. La mayor parte de la población vive en ambientes muy urbanos sin ningún contacto con el medio natural y rural, esto hace que cada día más personas sientan la necesidad de introducir un poco de “verde” en sus vidas.
  • Aumenta la sensibilidad hacia la sostenibilidad, nos lleva hacia la permacultura.
  • Nos va a permitir conocer el ciclo de vida de los vegetales y las relaciones entre distintos seres vivos, potenciando nuestra capacidad de observación y ofreciéndonos un recurso educativo muy valioso para nuestros hijos. Constituirá un lugar de aprendizaje continuo a través de la experiencia que vayamos adquiriendo en el cultivo de nuestras hortalizas.
  • Nos permite redescubrir el sabor de los alimentos.
  • Nos da seguridad sobre lo que comemos, ya que sabemos que no tienen plaguicidas porque nosotros mismos los cultivamos.
  • Nos motiva a preocuparnos por la calidad y el origen de los alimentos que compramos. Nos proporcionará alimentos sanos, nutritivos y sabrosos que nos harán pensar en el origen de los alimentos, convirtiéndonos en consumidores más responsables y exigentes en cuestiones como la seguridad y la soberanía alimentaria.
  • En el caso de huertos realizados en terrazas o azoteas puede llegar a tener importancia en el ahorro energético de la vivienda, disminuyendo la temperatura y permitiendo un ahorro en climatización.
  • Por último decir que el huerto es un espacio que refleja nuestra personalidad, que está vivo, evoluciona con los años y con los cambios de estación y en su diseño ydecoración podemos expresarnos artísticamente.

LA IMPORTANCIA DE TENER TU PROPIO HUERTO

A pesar de vivir en un país desarrollado y tener la posibilidad de llevar una dieta variada, aún así no es suficiente. Nuestro cuerpo está hambriento de nutrientes, vitaminas, minerales, calorías. Esto se debe no solo a lo que consumimos, sino a cómo lo consumimos.

Aunque la fruta y la verdura sean los alimentos que aportan mayor cantidad de los nutrientes que necesitamos, y aunque sean la base de nuestra alimentación, sigue habiendo un déficit alimenticio.

Esto ocurre principalmente por dos factores:

  • Los largos intervalos entre la cosecha y el consumo implican recurrir a métodos de conservación que ralentizan los procesos bacterianos que causan la degradación del alimento, como la congelación y la refrigeración. Durante estos procesos se produce una pérdida considerable de minerales y vitaminas.
  • Podemos comprar todo tipo de fruta y hortaliza en cualquier época del año. Esta oferta permanente se consigue gracias a que nuestros alimentos recorren muchos kilómetros, ya que para obtenerlos es necesario traerlos desde los países de otro hemisferio. Para que el producto llegue a nuestras manos con buen aspecto ha de ser recogido antes de que madure, por lo que al fruto no le da tiempo de alcanzar al punto óptimo de azúcares y nutrientes que es lo que en definitiva se traduce en su sabor y aroma característicos.

Por eso es aconsejable tener un huerto propio, para recuperar el verdadero sabor de las frutas y verduras. Y para que lo que consumamos esté cargado de todos los nutrientes que necesitamos para tener una alimentación más sana.

Por lo que vamos a darte algunos consejos para que puedas comenzar a armar el tuyo. Puede que falles al principio, puede que alguna que otra verdura no crezca. Pero con tiempo, práctica y observando la naturaleza, aprenderás.

COMO HACER UN HUERTO PROPIO

Lo que vas a necesitar para tu huerto propio es lo siguiente:

  1. Un lugar con luz solar directa.

Ya sea en el balcón, en la terraza o en el patio necesitas luz solar, ya que es indispensable para que nuestras hortalizas hagan su proceso de fotosíntesis.

Tienes que buscar aquel lugar con mayor incidencia de luz durante el día, durante el año y también hacer una selección de las hortalizas correspondientes a cada época.

En función de la insolación que tengamos elegiremos las hortalizas que cultivaremos. Si tenemos muchas horas de sol en verano, recurriremos a cultivos exigentes como las berenjenas, los tomates o los pimientos, mientras que si recibimos menos horas de sol, optaremos por cultivos menos exigentes como lechugas, cebollas, rábanos, fresas.

2. Recipientes y sustratos

En una vivienda unifamiliar con un pequeño terreno, podremos destinar una zona para nuestro huerto, delimitando el espacio y aportando al suelo abonos orgánicos que mejoren sus condiciones físico-químicas y su fertilidad. Si no disponemos de suelo, podemos crear nuestro huerto usando recipientes de cultivo y sustratos orgánicos.

En cuanto a los recipientes elegiremos siempre aquellos que nos permitan un mayor volumen de sustrato, en función del espacio disponible que tengamos. Es más importante el volumen total que puede albergar que la profundidad del recipiente. Una buena opción son las mesas de cultivo.

En cuanto al sustrato, lo más adecuado es usar  orgánicos, los cuales deben ser ligeros, para permitirnos su manejo con facilidad y no sobrecargar nuestras terrazas o balcones. Una buena opción es la tierra de compostador, que puedes comprarla o fabricarla en tu casa.

3. Sistemas de Riego para el Huerto

En los recipientes, el agua se agota con mayor facilidad que en el suelo, lo cual nos va a obligar a estar más pendientes del riego. Por otro lado, debemos tener cuidado con el exceso de riego.

Una de las tareas más importantes y donde tenemos que ser más precisos es en el riego, buscando siempre mantener una humedad constante, ajustándola a la época del año y a las hortalizas que estemos cultivando.

Podemos regar de forma manual, lo cual será un buen método sobre todo en pequeños huertos. Lo más adecuado, en este caso, es el uso de la regadera y hacer el riego poco a poco para evitar la formación de grietas en el sustrato.

Si tenemos un huerto relativamente grande y sobre todo si en la época de verano recibimos mucha insolación, es de gran ayuda la instalación de un sistema de riego por goteo con programador.

4. Semillas y Plantones

Para el agricultor principiante, se recomienda comenzar cultivando plantones, ya que, aunque no vemos la primera parte del ciclo de la planta, simplifica bastante las tareas del huerto.

¡MANOS A LA OBRA!

Luego solo queda la siembra, el trasplante y la cosecha. En éstas tres actividades irás adquiriendo experiencia a medida que trabajes sobre tu huerto y sobre las diferentes hortalizas.

Para la siembra se recomienda utilizar un semillero. En el mercado hay varios tipos a la venta, pero también puedes usar recipientes de yogurt o crema que ya no utilices. Recuerda dejar los semilleros en un lugar expuesto a la luz, colocar el sustrato y mantener la humedad con riego.

Una vez que la planta crece y tiene unas hojas, hay que trasplantarlas al recipiente definitivo y aplastar un poco la tierra para que no quede aire alrededor de las raíces, sin pasarnos. Luego, el primer riego debe ser abundante para que adquiera fuerza nuestra plantita.

Hacia el final tendrás la tarea más gratificante: cosechar. Sólo hay que conocer el punto.

La mayoría de las hortalizas se cortan cuando el fruto está maduro, como  el tomate, el pimiento, que adquieren color rojo cuando han madurado. En el caso de los pimientos, puede ser verde o amarillo también.

Otras verduras como el pepino y los calabacines, se cosechan antes del punto de maduración, antes de que la planta semille.

Las verduras de hojas verdes como la lechuga, acelga, espinaca, e incluso las hierbas aromáticas como el perejil o la albahaca, nos permiten ir cortando hojas a necesidad. Sin necesidad de cortarlas, y luego volverán a crecer.

Ahora que ya tienes estos pequeños consejos, puedes poner manos a la obra y comenzar a trabajar en tu propio huerto, para obtener alimentos mas sanos y ricos, y lo más importante: sembrados, cuidados y cosechados por ti mismo/a.